viernes, 18 de febrero de 2011

Hice doscientos kilómetros manejando
y me compré un chancho
me bajé en el medio de la nada
lo vi
y pregunté cuánto salía

Me llevé el chanchito
en el asiento de al lado
agarrado como si fuese un chico

Pensé en atarlo en el patio
engordarlo y comerlo en alguna fiesta
pero me di cuenta de que ni sabría
cómo matarlo

Encendí la radio y hablaban de Cristo
la cambié y dejé una música dulce
con muchos sonidos como a lata
palmee al chancho y me pareció que movía la cola

Después de otros ciento cincuenta kilómetros más
volví a parar
estaba mareado y no sabía donde estaba
alguien pasó mientras cargaba nafta
se rió del chancho
y le dije que si le gustaba
se lo regalaba

Quise volver y me equivoqué de camino
polvo y pedregullo como veinte kilómetros
hasta que pude retomar la ruta

Recién cuando llegué a casa
noté el parabrisas
rajado en el borde
un viboreo que comenzaba en un hueco
abajo en el costado
y ascendía bien hasta arriba
como si estuviera trepando.

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