Hice doscientos kilómetros manejando
y me compré un chancho
me bajé en el medio de la nada
lo vi
y pregunté cuánto salía
Me llevé el chanchito
en el asiento de al lado
agarrado como si fuese un chico
Pensé en atarlo en el patio
engordarlo y comerlo en alguna fiesta
pero me di cuenta de que ni sabría
cómo matarlo
Encendí la radio y hablaban de Cristo
la cambié y dejé una música dulce
con muchos sonidos como a lata
palmee al chancho y me pareció que movía la cola
Después de otros ciento cincuenta kilómetros más
volví a parar
estaba mareado y no sabía donde estaba
alguien pasó mientras cargaba nafta
se rió del chancho
y le dije que si le gustaba
se lo regalaba
Quise volver y me equivoqué de camino
polvo y pedregullo como veinte kilómetros
hasta que pude retomar la ruta
Recién cuando llegué a casa
noté el parabrisas
rajado en el borde
un viboreo que comenzaba en un hueco
abajo en el costado
y ascendía bien hasta arriba
como si estuviera trepando.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario