cociendo bolsitas de sal
hizo duro el dedo
nació metal de aguja la mañana
juego después del trabajo
el día frío en las manos pequeñas
en el doblez de la tela
la aguja pide en cada trazo
estar en otro lado
el caballo verde del lechero
el polvo que azota los cuerpitos
no quiere callarse
y cada paso que caminan
ella y su hermana
abrazadas
levantan los ojos para ver si
ya llegaron a la fábrica.
lunes, 1 de febrero de 2010
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