sábado, 15 de marzo de 2008

misteriosos

te llamé y ya no podías hablar bien
porque te habías tomado una
pepa
para poder dormir me dijiste
y yo te dije que me prestes atención un segundo
y te preguntaba si me entendías
y te reías
y después colgaste

al rato me llamaste
y me dijiste que la perra se te había subido
a la horquilla
esa imagen no hizo que escuchara
mucho más
esa parte tuya desconocida
esa horquilla que mencionaste
y que yo ignoraba
y me repetías algo que sin duda
era evidente
y que ya lo habíamos hablado mil
veces
y yo te dije soltando un suspiro que ni
siquiera traté que se hiciera voz
"tu misma"
y la horquilla aquella
y dijiste: ¿qué?
y yo pensé que no tenía mascota
ni pastilla
ni parte indescubrible
para echarle la culpa
al “tu” del cuelgue.

No hay comentarios.: