desencajo la vista y quedo bizco
por unos segundos,
la frondosa sensación del
extravío,
y de un cachetazo pulsado
sobre el iris
vuelvo turbado al accidente
a la emanación tóxica
del paseo que he traído.
Caber en sí
saber que uno se habita
que se pide cosas que habla
y que puede cerrar como una canilla
la torpeza de ese beso propio
Una figurita recortada un molde de Burda
para hacer un chaleco
punto menguante
y la luz son pasos que golpean la puerta
para infantilizarnos
acuclillados
en un rincón de la mente en blanco.
sábado, 15 de marzo de 2008
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