miércoles, 18 de julio de 2007

bambi

Bambi

Los ojos ñatos, sí, ñatos los ojos. Que sí que no, y cambia el canal, y pone el del clima. Pone el porno bajito y alguna imagen agarra. Vancouver –4, Hiroshima 16, La olla 14. Y ahhh, ahhh, enanos, porno de enanos que pasa en flashes. Dormirse y soñar que tiene un hijo de plástico al que le da de comer de su pecho, su propio pecho de hombre, el hijo plástico le mastica el pecho y se alimenta. Un cable RCA tiene conectado el niño a su colon. El tiene un don. Se concentra y hace que la gente se eleve, tienda a volar con unos movimientos de su mano. Su hijo plástico va en una mochila que es parte de su cuerpo. De golpe se le aparece por una puerta y le dice que se va a pescar y que no piensa volver hasta que teja uno grande, así le dice, que teja uno grande. Y él, que lo entiende perfectamente parece que no le contesta pero luego reacciona y le hace un gesto con la mano que lo eleva un poquito que lo acompaña a la salida y le grita aunque sin mover su boca, quedate tranquilo que te cuido el bambi. Quedate tranquilo nomás. Y son horas y días y grandes porciones de tiempo que piensa en Perón, el sueña que piensa en Perón cuidando el bambi. Un linyera tiene una petaca y hay un terremoto, hay una persona que corre y un edificio pequeño que en vez de caer se eleva, y hay un cura párroco que bendice el bambi mientras Perón se sienta a tomar sol en una reposera. M’ijito lo llama, y le dice que vengan los muchachos, y así empieza a pasar gente en el medio del terremoto a entrevistarse con Perón que le dice boludeces del clima y de que los terremotos son como las motos, mientras uno más los quiere más ronronean, y que los políticos son como los pucheros mientras más caracú mejor. Se para de la reposera y se manguerea en un jardín que de golpe deja de temblar y se pone de verde a cemento y Perón se desvanece en el agua de la manguera y el terremoto se olvida y el bambi va y viene en el patio. Llovizna ahora, y deja la cámara subjetiva para verse integrado en la pantalla, corriendo el bambi bajo la lluvia, tratando de alzarlo con la concentración y con los gestos de la mano. Y luego se olvida lo que sigue cuando despierta. Que se laven la boca antes de hablar de política escucha en el subte y se acuerda automáticamente de gran parte de este sueño. El resto no lo recordará hasta dentro de unos meses, casi un año cuando se cruce con una foto de un perro grandote que lame una piedra. El bambi lame unos ladrillos, y su hijo vuelve bajo la lluvia y sin mirarlo lo captura con una mano y se lo lleva como un gato. Se ríe, se ríe tanto que todos lo mirán, a él y al monitor con la foto de un perro lamiendo una piedra. Que foto de mierda piensa el de la máquina 5 que ya hace una hora y media que chatea con el de la máquina 12.

Si nos quieren mirar
que nos miren
ni cemento
ni bambis
clonazepam y pesca.

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