De: ricardop@enet.com.ar
a: jorgel@enet.com.ar
Querido Jorge:
te escribo para pedirte aquel juego de los Topi Plaza que me robaste cuando éramos chicos. No, no me volví loco, te aclaro. Recordé, que es distinto. La memoria tiene sus vueltas y ahí cayo la ficha, y lo ví todo de una forma transparente. Yo estoy seguro de que vos sabés muy bien de lo que hablo. Si, te refresco todo lo que quieras. De 5 a 6 años teníamos, tu casa, la vieja, la de calle Alvear. Jugábamos en el patio con MIS Topi Plaza (por suerte no los había llevado a todos) y vos estabas encantado. Me vinieron a buscar y me los olvidé. Vos me lo negaste pero ahora estoy seguro de que me los olvidé en tu casa. No me los devolviste nunca, eso Jorge se llama robo, ahora y siempre.
No te guardo rencor por algo que hiciste hace tanto tiempo y cuando eras chico, pero también pienso que si no me los devolviste hasta ahora estuviste muy mal. No quiero perdones ni formalidades, sólo quiero que me devuelvas mis Topis.
Lo que no pude recordar era todo lo que me había olvidado, así que recurrí a la caja de los que me habían quedado y mirando las descripciones del contenido pude corroborar que me faltan 4 Topis (el azúl con moño Joe; el verde que no se lee bien que era Tim; el rojo albañil, Cris; y el anaranjado pesista, Paul) y dos accesorios (el columpio con todas las hamaquitas, y la calesita sin los animales). También llamé a mi mamá para preguntar si se acordaba de algo más y me dijo: el bebedero. Te aviso que ella se quedó muy enojada y dijo que no quería verte nunca más y que si papá viviera se llevaría un disgusto, y que tu papá nada que ver, él era muy honesto.
Por favor Jorge, devolvémelos. Tuve que escibirte en vez de llamarte, primero porque cerraron las cabinas de acá cerca y segundo porque temía que se me quebrara la voz al hacerte el reclamo. Vos sabés que yo no soy de amenazar pero esto que me acordé ahora es muy feo, y encima también ando con el sufrimiento que este problema me trajo de chico y las discusiones con mis padres que me acusaron que los perdí y no me querían comprar mas juguetes por descuidado. El único que me compraron después vos ya sabés cual fue, ese Topo Gigio que me masticó ese perro tuyo marrón. No, de eso no te hecho la culpa, pero después ya no tuve ni un juguete más.
No quiero que te sientas culpable, pero hacete responsable y dámelos. Si los tienen tus hijos, lo lamento, no les pertenecen. También aprovecho para decirte que Mónica me dijo que los traigas el domingo a las 15 hs. al cumpleaños del nene y no el sábado como te había dicho antes.
Ricardo
miércoles, 6 de junio de 2007
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