Te subiste arriba de mis hombros
aunque tu mamá no quería.
No veía la cara que tenías
pero escuchaba tu risa
cuando te movía para todos lados.
Me madurabas los lóbulos de
las orejas con tus dedos
después me clavaste varias veces en la cara
la banderita plástica que llevabas
y me hiciste tambor en la cabeza.
Yo no decía nada
solo hacía un trote corto
cuando tus talones lo indicaban
y me mandaba unos relinchos hacia atrás
que seguro te llenaban de viento
y entonces te abrazaste a mi cuello
y tus rulos me llovieron el camino.
Me trepaba música en la espalda.
El montaje fino:
entre la gente
me inventabas un padre.
(para "Poemas sobre caballos", poemas cuadros expuestos en la Galería "Tu rito")

1 comentario:
Muy bueno.
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